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Esquizofrenia

El término esquizofrenia fue propuesto por Bleuler para designar un grupo de trastornos constituido por unos síntomas básicos (conocidos como las 4 Aes de Bleuler) y unos síntomas accesorios. Los síntomas básicos son los principales del trastorno, los que siempre aparecen, y para Bleuler son la falta de Asociación, el Afecto aplanado, la Ambivalencia y el Autismo. Y los síntomas accesorios corresponden a la alteración de la conducta, la abulia, la despersonalización, los delirios, las alucinaciones, el negativismo, la alteración del lenguaje, los síntomas somáticos y la catatonia.

Así, en contra de las creencias populares, es posible tener esquizofrenia sin que aparezcan alucinaciones o delirios. Esto se mantiene en las clasificaciones actuales, ya que para diagnosticar esquizofrenia, es necesario cumplir solamente dos (o más) síntomas característicos entre los cuales aparecen ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento catatónico o gravemente desorganizado y síntomas negativos.

Los síntomas de la esquizofrenia se pueden clasificar en síntomas positivos (síntomas por exceso, es decir, que aparecen en mayor grado de lo esperable normalmente) y síntomas negativos (síntomas por defecto o que aparecen en menor grado de lo esperable normalmente).

Dentro de los síntomas positivos encontramos las alucinaciones, las ideas delirantes, el lenguaje desorganizado, el comportamiento desorganizado y la catatonia.

Dentro de los síntomas negativos, encontramos la alogia (pobreza del lenguaje), aplanamiento afectivo, abulia/apatía, anhedonia-autismo, falta de sociabilidad y falta de atención.

Ahora que conoces los síntomas de la esquizofrenia, y que ya sabes que no sólo corresponden a las alucinaciones y delirios, sino que uno puede tener esquizofrenia sin estar psicótico, si tienes algún familiar con este diagnóstico o que crees que puede padecer este trastorno, te animamos a que llames al gabinete BPB o rellenes el formulario que encontrarás en la web, para poder realizar una buena evaluación y empezar a ayudarte.

Hasta ahora, en función de la presencia de unos síntomas u otros, hablábamos de distintos tipos de esquizofrenia. Aunque con el nuevo manual diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-5) esto ha cambiado, ya que se han suprimido los subtipos de esquizofrenia.

Si lo que predominaba era el factor psicótico (alucinaciones y delirios) estábamos ante una esquizofrenia de tipo paranoide. Si, en cambio, lo que predominaba era el factor desorganizado (lenguaje, comportamiento y afectividad desorganizada) estábamos ante una esquizofrenia de tipo hebefrénica o desorganizada. Y si lo que predominaba era el factor negativo (aplanamiento, alogia e inhibición) hablábamos de una esquizofrenia simple o residual (en función de si ha habido o no síntomas positivos en algún momento). La esquizofrenia hebefrénica, además del factor desorganizado, también cursa con síntomas negativos. La esquizofrenia de tipo catatónico se caracteriza por la inmovilidad motriz o estupor, la actividad motriz excesiva, el negativismo extremo, los movimientos voluntarios peculiares y la ecolalia o ecopraxia. El subtipo se diagnostica en función de la sintomatología predominante en el momento de la exploración, por lo tanto, el diagnóstico del subtipo puede cambiar a través del tiempo.

La esquizofreia de tipo paranoide es la más frecuente. Su curso puede ser episódico, con remisiones parciales o completas, o crónico. El comienzo tiende a ser tardío, hay un menor deterioro y es el subtipo con mejor pronóstico.

La esquizofrenia de tipo hebefrénica o desorganizada tiene un inicio muy temprano, con una rápida aparición de síntomas negativos, lo que se asocia con mal pronóstico. Su curso es continuo y sin remisiones.

La esquizofrenia catatónica es poco frecuente en países desarrollados y tiene un pronóstico medio.

La mayoría de las personas que padecen esquizofrenia son poco conscientes de que presentan un trastorno, esta falta de consciencia se considera un síntoma más, por eso, si tienes algún familiar que tiene o puede tener este trastorno, te recomendamos que te pongas en contacto con el gabinete BPB llamando al teléfono de contacto o rellenando el formulario que encontrarás en la web.

Como ya hemos mencionado, el inicio de la esquizofrenia puede ser brusco o insidioso. Y antes de lo que llamamos la fase aguda del trastorno (o brote) hay una fase prodrómica. Vamos a explicar ahora los síntomas de esta fase prodrómica para ayudarte a detectarlos, y poder pedir ayuda antes de que se dé el brote. Estos síntomas incluyen experiencias extrañas (sensaciones, percepciones), apatía, abulia, anergía, insomnio, aumento del consumo de tóxicos, aislamiento, disminución del funcionamiento, conducta extravagante, mayor descuido en la higiene, afecto plano o inadecuado, lenguaje vago, disgregado, extraño. Algunos de ellos no son exclusivos de la esquizofrenia, por ejemplo, pueden advertir de que en un trastorno bipolar vamos a entrar en una fase de manía. Así que todos estos síntomas nos avisan de que algo va a pasar, y por lo tanto, es importante conocerlos, para poder detectarlos cuando aparezcan y acudir en busca de ayuda profesional. No dudes en llamar al gabinete BPB al teléfono de contacto que encontrarás en la web si identificas estos síntomas.

El tratamiento de la esquizofrenia se da en tres ámbitos diferentes: a nivel de organizativo, a nivel farmacológico y a nivel psicológico.

Los tratamientos psicológicos que demostrado ser eficaces para una mejor recuperación de la esquizofrenia se concretan en intervenciones familiares psicoeducativas, entrenamiento en habilidades sociales, tratamientos cognitivo-conductuales y paquetes integrados multimodales (con módulos de diferenciación cognitiva, percepción social, comunicación verbal, habilidades sociales, solución de problemas interpersonales, entrenamiento en manejo de emociones, entrenamiento en habilidades de ocio, de vivienda y laborales, entrenamiento en habilidades de afrontamiento, etc.).

Las terapias cognitivo-conductuales resultan muy útiles para los síntomas positivos de la esquizofrenia y se utilizan con éxito en distintas fases del trastorno. Resultan imprescindibles en la fase prodrómica del trastorno (antes del brote), son complementarias a la medicación en faes de estabilización sintomática y se han dirigido en su mayoría a la fase estable o residual.

Los hallazgos más consistentes indican beneficios significativos en la reducción de la gravedad y cantidad de los síntomas psicóticos, en la mejora del cumplimiento del tratamiento farmacológico y en la disminución del número de recaídas y de síntomas residuales en las recaídas.

Tras leer esta información, habrás podido darte cuenta de lo importante que es la intervención psicológica en trastornos como la esquizofrenia. Por eso te animamos a contactar con el gabinete BPB rellenando el formulario o llamando al teléfono de contacto que aparecen en la web. Podemos ayudarte. 

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